
La firma de un acuerdo marco en Rosario, el 28 de mayo, sella la integración del gigante agropecuario a la Universidad Cooperativa y Mutual Argentina. Una apuesta que nació en el noroeste cordobés y busca reconfigurar el acceso universitario mediante el despliegue territorial de la economía solidaria.
El mapa de la educación superior en Argentina ensaya una innovación silenciosa que no surge de los tradicionales centros urbanos, sino de los pliegues del territorio profundo. En la sede central de Agricultores Federados Argentinos (AFA) en la ciudad de Rosario, se formalizó el jueves 28 de mayo la integración de la cooperativa agropecuaria de primer grado más grande del país al proyecto de la Universidad Cooperativa y Mutual Argentina (UCMA).
El movimiento, instrumentado a través de la Fundación AFA, representa un salto de escala para una iniciativa académica que aspira a dar una respuesta geográfica más profunda que las que ofrecen las universidades tradicionales.
El acuerdo, refrendado por Darío Marinozi (Presidente de AFA y Fundación AFA) y José Fernández (Presidente de la Fundación Pedagógica Cooperativa y Mutual Suramericana) y de CEMDO, una de las cooperativas de servicios públicos más extensas de la provincia de Córdoba, no constituye un simple convenio de complementación técnica. En términos de geopolítica educativa, significa la convergencia entre un proyecto académico nacido en las zonas menos favorecidas del noroeste de la provincia de Córdoba y una estructura de la economía social fundada en 1932 que hoy opera en 14 provincias, nucleando a decenas de miles de productores asociados.

“Para nuestra entidad es un hito histórico ser parte de un proyecto universitario”, destacó Darío Marinozi tras el encuentro. “Poner la escala, la trayectoria y la capilaridad de AFA al servicio de la construcción de una universidad propia para el sector no solo dignifica el trabajo de nuestros productores, sino que garantiza que las futuras generaciones puedan formarse y tecnificarse en sus propios lugares de origen, fortaleciendo el arraigo rural”. Por su parte, José Fernández hizo foco en el compromiso de construir una opción para el sector pero fundamentalmente para las generaciones que nos siguen: “En algún momento nos van a preguntar, quienes vienen detrás de nosotros, qué hicimos para mejorar la educación… Nuestra responsabilidad de responder que nos hicimos cargo”.
Como paso subsiguiente para la consolidación de este acuerdo, el próximo jueves 25 de junio se llevará a cabo en la ciudad de Córdoba la reunión del Consejo de Administración de la Fundación Pedagógica Cooperativista y Mutualista Suramericana. En este encuentro institucional se procederá a la formalización y ratificación orgánica de la incorporación de AFA S.C.L. a la estructura de la UCMA, además de abordarse otros puntos clave de la agenda académica y de despliegue territorial previstos para el segundo semestre del año.
De la periferia cordobesa a la escala federal

El nacimiento de la UCMA responde a una lógica de necesidad y arraigo. Impulsada por la Fundación Pedagógica Cooperativista y Mutualista Suramericana, la propuesta emergió desde el noroeste cordobés con una premisa clara: revertir el éxodo de jóvenes y la fuga de capacidades locales mediante una oferta académica directamente vinculada a los perfiles socioproductivos de la región.
Tras dos años de desarrollo técnico, el proyecto ha completado las presentaciones de rigor ante las autoridades nacionales y la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) para su validación institucional. Mientras se aguardan los dictámenes definitivos, la UCMA ha optado por la construcción de trayectos específicos y el desarrollo del entramado institucional, clave para la propuesta.
Mediante alianzas estratégicas con casas de altos estudios ya consolidadas, como la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), la fundación gestiona un abanico de propuestas académicas entre las que se encuentran licenciaturas, diplomaturas, cursos cortos y trayectos formativos que se dictan bajo modalidades presenciales e híbridas, además de sostener programas activos de investigación y extensión.
Al núcleo de entidades que dieron vida a la fundación impulsora se han ido acoplando de forma progresiva organizaciones cooperativas, mutuales y mutualistas de diversas geografías y sectores de actividad del país. Esta masa crítica de nuevos actores convalida el cambio de escala del proyecto, transformando una respuesta regional al desarraigo en una plataforma de alcance nacional orientada a la profesionalización de la economía solidaria y dar una respuesta a las necesidades comunitarias.
A diferencia del modelo universitario clásico, basado en macro-campus urbanos que exigen la migración del estudiante, la UCMA implementa un diseño de infraestructura distribuida. La institución operará de manera descentralizada, usufructuando las sedes físicas, laboratorios y oficinas de las propias cooperativas y mutuales integrantes. De este modo, el aula se traslada hacia el territorio, aprovechando la capilaridad y el arraigo de las organizaciones de la economía social.
El factor AFA: escala, capilaridad y densidad institucional

Para comprender el impacto de esta firma, es preciso analizar la naturaleza del nuevo integrante. AFA S.C.L. es el principal operador cooperativo del agro argentino y un referente de peso en la región y el mundo. Su actividad principal —el acopio de granos, la provisión de insumos, el asesoramiento agronómico y la comercialización con valor agregado— le otorga una inserción rural que el sistema universitario tradicional rara vez alcanza. Al integrarse al proyecto, las organizaciones del tercer sector pueden sumarse de forma activa a un modelo educativo donde el espacio de trabajo y el espacio de formación coinciden. La Fundación vinculada a dicha prganización profundiza la estrategia educativa y de acción social del grupo cooperativo.
El cónclave en Rosario funcionó también como un indicador del respaldo político e institucional que concita la iniciativa. El evento contó con la presencia de funcionarios clave del sector público y de las entidades de segundo grado: Eduardo Fontenla, vocal del directorio del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES); Gonzalo Toselli, secretario de Cooperativas y Mutuales de Santa Fe; e de igual modo, Nicolás Bento, secretario de Cooperativas Agropecuarias de la provincia de Buenos Aires.
Asimismo, el sector cooperativo federado estuvo representado por Gisela Wild, presidenta de la Federación de Cooperativas de Electricidad de la Provincia de Santa Fe (FESCOE), y Sebastián Ferro, presidente de la Cooperativa Alimentos para la Nueva Argentina.
Vinculación tecnológica y pertinencia comunitaria

El pilar educativo e institucional tuvo un rol protagónico a través de los integrantes de la Fundación AFA, cuya delegación estuvo encabezada por su directora Carina Zarich, junto a los integrantes del equipo de la Fundación impulsora de UCMA, representados por Alberto Baldo y Gustavo Vozzi.
El despliegue de la estructura de AFA se completó con las presencias de Luis Contingiani, desde el área de Relaciones Institucionales, Darío Sequalino, a cargo del área de Innovación y José Bereceitua, por parte de la mutual del grupo cooperativo, además del secretario de la entidad, Claudio Mahfud, entre otros referentes.
En este marco de intervenciones, Nahum Mirad, en su rol de responsable académico del proyecto UCMA, detalló los avances del proceso de evaluación institucional y los pormenores del diseño curricular. Mirad subrayó la necesidad estratégica de que el sector desarrolle una propuesta de educación superior propia. Explicó que el núcleo del desafío radica en estructurar una estrategia académica que sea capaz de conectar la innovación tecnológica y la producción científica con las necesidades comunitarias concretas y los proyectos productivos de las regiones. Según su planteo, la universidad asociativa no debe producir conocimiento en abstracto, sino actuar como un catalizador del desarrollo local.
La UCMA se configura, bajo este prisma, no como una entidad aislada, sino como una plataforma abierta. El desafío que se abre a partir de este hito en Rosario radica en la capacidad del proyecto para absorber la demanda formativa de un sector que representa un porcentaje significativo del Producto Bruto Interno del interior del país, ensayando un modelo donde la eficiencia económica de las cadenas de valor y la democratización del saber universitario operen bajo una misma estrategia de territorio.

