AFA 4.0 reunió a más de 1.200 jóvenes productores y puso al conocimiento y la cooperación en el centro de su estrategia de futuro

En Rosario, el 5° Congreso Nacional de Productores de Agricultores Federados Argentinos reunió a una nueva generación vinculada con la producción agropecuaria. Darío Marinozzi presentó los principales proyectos de la cooperativa y anunció una apuesta estratégica por la futura Universidad Cooperativa y Mutual Argentina. La participación de Ander Etxeberría, referente de Corporación Mondragón, aportó una mirada internacional sobre innovación, formación y desarrollo cooperativo.El campo argentino tiene una nueva generación y AFA decidió convocarla para hablar de futuro.

Más de 1.200 jóvenes productores, empresarios, profesionales y vinculados con la actividad agropecuaria participaron este jueves del 5° Congreso Nacional de Productores AFA 4.0, realizado en el City Center Rosario. Llegaron desde las distintas filiales de Agricultores Federados Argentinos para compartir una jornada atravesada por la tecnología, la inteligencia artificial, la economía, el liderazgo, la gestión y, especialmente, por una pregunta estratégica: cómo construir la próxima etapa de una organización cooperativa que alcanzó una escala inédita.

El lema elegido, “La ciencia de producir, el arte de adaptarnos”, sintetizó el espíritu del encuentro. El escenario circular, la música, las pantallas, el streaming y el lenguaje visual asociado a las nuevas tecnologías acompañaron una convocatoria que buscó hablarle directamente a quienes están protagonizando el recambio generacional de las empresas agropecuarias y de la propia cooperativa.

AFA llegó a esta quinta edición de AFA 4.0 con cifras que explican la dimensión del desafío. Su facturación pasó de unos US$ 570 millones a US$ 2.550 millones en los últimos años; el capital propio se multiplicó por 14 y se aproxima a los US$ 850 millones; la capacidad de acopio se acerca a los 7 millones de toneladas y las ventas de insumos superaron los US$ 380 millones en el último ejercicio. Durante los últimos cuatro años, la cooperativa destinó alrededor de US$ 170 millones a inversiones, con una fuerte presencia de esas inversiones en las localidades donde desarrolla sus actividades.

Sobre esa plataforma se proyectó el encuentro.

Marinozzi: “Construir futuro sin perder la esencia”

La apertura estuvo a cargo del presidente de AFA, Darío Marinozzi, quien presentó la actualidad de la organización y trazó las principales líneas de su estrategia de crecimiento.

El dirigente santafesino puso el acento en el cambio generacional y cultural que atraviesa la cooperativa. Una organización con 36.000 asociados, más de 15.000 productores que operan activamente con ella, más de 1.600 trabajadores permanentes y una extensa presencia territorial requiere nuevas capacidades para acompañar la evolución tecnológica y productiva del sector.

Marinozzi presentó una cooperativa que amplió significativamente sus unidades de negocio y sus capacidades industriales. AFA incorporó producción de insumos biológicos, amplió su capacidad de fabricación de fitosanitarios, desarrolló herramientas financieras y tecnológicas, avanzó en seguros agrícolas, incorporó estaciones meteorológicas y profundizó la generación de valor en las comunidades donde tiene presencia.

El presidente de AFA ubicó cada uno de esos desarrollos dentro de una misma perspectiva: fortalecer la organización económica de los productores asociados y ampliar las posibilidades de desarrollo de sus territorios.

Durante la presentación también destacó el impacto económico que la cooperativa generó para sus asociados a lo largo de la última década, estimado por la propia organización en unos US$ 168 millones, considerando diferenciales de precios, financiamiento e insumos.

La escala alcanzada permite ahora proyectar nuevas inversiones.

Dieciocho proyectos para la próxima etapa

Marinozzi repasó una cartera de 18 proyectos que conforman la agenda de crecimiento de AFA. Algunos ya están en ejecución y otros atraviesan diferentes etapas de evaluación.

Entre las iniciativas de mayor dimensión aparece la construcción de una planta de bioetanol a partir de maíz, con una inversión estimada inicialmente en torno a los US$ 150/170 millones. La cooperativa analiza alternativas de localización en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, considerando la disponibilidad de maíz, la proximidad de la producción ganadera, la logística y el acceso a los mercados.

El puerto propio en Timbúes, sobre el río Paraná, constituye otro de los grandes proyectos estratégicos. La inversión podría ubicarse alrededor de los US$ 120 millones, dependiendo de la modalidad que finalmente adopte el emprendimiento y de la eventual participación de otros actores.

La integración de la cadena agroindustrial aparece como una de las claves de la estrategia. Marinozzi vinculó el desarrollo de la planta de bioetanol con nuevas iniciativas ganaderas, entre ellas un feedlot, y planteó la posibilidad de avanzar posteriormente hacia un frigorífico. También mencionó proyectos vinculados con la producción porcina y la producción y exportación de alfalfa desde Río Negro.

La cartera incorpora además la medición de la huella de carbono de la producción de granos, la reforma del edificio central de AFA en Rosario y nuevas herramientas destinadas a acompañar a los productores.

Uno de los anuncios con mayor impacto potencial sobre los jóvenes productores fue la posibilidad de desarrollar un fideicomiso de siembra, mediante el cual AFA podría brindar respaldo financiero y operativo a sus propios asociados para ampliar sus posibilidades productivas.

La estrategia incorpora así una dimensión de arraigo: fortalecer las condiciones económicas para que los productores puedan continuar desarrollando sus actividades en sus territorios.

Ander Etxeberría y la experiencia de Mondragón

Uno de los momentos centrales del Congreso fue la participación de Ander Etxeberría, sociólogo y responsable de Comunicación Corporativa de Corporación Mondragón, el gran grupo cooperativo vasco que reúne empresas industriales, financieras, educativas y de servicios y constituye una de las experiencias cooperativas de mayor escala internacional.

Etxeberría aportó una mirada construida desde una experiencia histórica en la que formación, innovación, cooperación empresarial y desarrollo territorial fueron articulándose como componentes de una misma estrategia.

Su presencia tuvo particular relevancia en el contexto de AFA 4.0. La cooperativa argentina se encuentra frente a un proceso de crecimiento y diversificación que plantea desafíos de gestión, profesionalización, innovación y formación de sus nuevas generaciones. Mondragón ofrece, en ese sentido, una experiencia concreta para pensar cómo una organización cooperativa puede construir capacidades empresariales complejas manteniendo una fuerte articulación con sus comunidades y con sus asociados.

La participación de Etxeberría aportó además una dimensión internacional al debate sobre el futuro del cooperativismo. La conversación dejó planteada una cuestión central para las organizaciones de la economía social: la construcción de escala requiere capacidades, conocimiento, innovación y formación permanente.

En Rosario, esa perspectiva encontró un punto de contacto directo con uno de los anuncios realizados por AFA.

AFA y la apuesta estratégica por UCMA

Entre las definiciones de Marinozzi apareció una de las novedades institucionales de mayor proyección para el movimiento cooperativo: la apuesta estratégica de AFA por el proyecto de la Universidad Cooperativa y Mutual Argentina (UCMA).

La futura universidad es impulsada por la Fundación Pedagógica Cooperativista y Mutualista Suramericana (FPCMS). Durante AFA 4.0 estuvieron presentes José Fernández, presidente de la Fundación, y Nahum Mirad, responsable académico del proyecto universitario.

La presencia de ambos dirigentes permitió poner en contacto directo la agenda de formación de las nuevas generaciones con la estrategia de crecimiento de una de las principales cooperativas agropecuarias del país.

UCMA se proyecta como una universidad en red, con capacidades académicas desplegadas sobre las estructuras territoriales, productivas, sociales y tecnológicas de las organizaciones cooperativas y mutuales. El modelo contempla la articulación entre espacios presenciales, educación a distancia y una red de aulas híbridas, con especial desarrollo inicial en territorios donde las organizaciones de la economía social cuentan con infraestructura y arraigo.

Para AFA, la incorporación de la dimensión universitaria abre una perspectiva estratégica: formar dirigentes, profesionales, cuadros técnicos y nuevas generaciones capaces de comprender y conducir organizaciones cooperativas de creciente complejidad.

La coincidencia con la presencia de Etxeberría adquirió así un significado especial. La experiencia de Mondragón y el proyecto UCMA confluyeron en una misma discusión: la educación, el conocimiento y la innovación forman parte de la infraestructura necesaria para el desarrollo cooperativo del siglo XXI.

AFA Escala: capital para la innovación

La innovación tecnológica también ingresó de lleno en la agenda institucional.

Marinozzi anunció AFA Escala, un fondo de aproximadamente US$ 1 millón destinado a invertir en startups, y anticipó además un evento tecnológico que se realizará en Pujato durante febrero.

El fondo expresa una decisión de vincular a la cooperativa con nuevos emprendimientos, tecnologías y modelos de negocio capaces de transformar la producción agropecuaria.

La presencia de más de 1.200 jóvenes convirtió esta definición en uno de los puntos especialmente significativos del Congreso. La generación convocada por AFA 4.0 tendrá que desenvolverse en empresas familiares y cooperativas atravesadas por la inteligencia artificial, la automatización, la biotecnología, la digitalización de procesos, la trazabilidad y nuevas formas de comercialización y financiamiento.

La adaptación tecnológica, en ese escenario, adquiere una dimensión cultural y organizacional.

Una nueva generación para una cooperativa de gran escala

AFA 4.0 mostró también la transformación del sujeto cooperativo al que la organización busca acompañar.

Los jóvenes que llegaron a Rosario desde pequeñas localidades rurales y centros urbanos de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y otras provincias participan de empresas familiares que combinan tradición productiva con nuevas tecnologías, nuevas demandas ambientales, herramientas financieras digitales, sistemas de información y mercados cada vez más sofisticados.

La cooperativa también cambió de escala. Sus actividades abarcan granos, insumos, producción industrial, fitosanitarios, biológicos, alimentos, energía, seguros, servicios financieros y nuevas tecnologías. La diversificación amplió las oportunidades y, al mismo tiempo, elevó las exigencias de gestión y formación.

Ese proceso explica la centralidad que AFA otorgó al Congreso.

La jornada tuvo exposiciones de especialistas como Fredy Vivas, dedicado a inteligencia artificial; Maximiliano Montenegro, desde la perspectiva económica; Mateo Hunicken, vinculado con la gestión de empresas agropecuarias; Daniel Herrero, referente del liderazgo y la gestión empresarial; y Ander Etxeberría, desde la experiencia internacional del cooperativismo.

El resultado fue una jornada que combinó producción, tecnología, economía, liderazgo, innovación y cooperación alrededor de una generación que empieza a ocupar posiciones decisivas en el campo argentino.

“Todo lo que haga AFA debe estar orientado al productor”

Hacia el cierre, Marinozzi volvió sobre la expresión que había guiado su presentación: “construir futuro sin perder la esencia”.

La esencia, explicó, se encuentra en una definición concreta: el beneficio de los productores asociados y sus familias. Esa referencia funciona como criterio para las nuevas inversiones, la diversificación de negocios, la incorporación de tecnología, la formación de jóvenes y la expansión territorial.

Desde esa perspectiva, el crecimiento de AFA adquiere una dimensión que excede los indicadores económicos. La cooperativa busca ampliar su capacidad para agregar valor, generar empleo, desarrollar infraestructura, incorporar conocimiento y ofrecer nuevas herramientas a sus asociados.

AFA 4.0 puso en escena ese proceso frente a una generación que tendrá a su cargo buena parte de las decisiones de las próximas décadas.

Más de 1.200 jóvenes llegaron a Rosario para hablar de tecnología y producción. Escucharon sobre inteligencia artificial, economía y liderazgo; conocieron experiencias internacionales; recibieron anuncios de nuevas inversiones y participaron de una definición estratégica de fuerte contenido institucional: AFA incorpora la formación y el conocimiento como herramientas centrales de su futuro y encuentra en UCMA un proyecto con el que pretende construir esa capacidad.

La jornada dejó, de ese modo, una imagen precisa del momento que atraviesa la organización: una gran cooperativa agroindustrial, con escala, patrimonio y capacidad de inversión, que mira hacia nuevas cadenas de valor mientras prepara a la generación que deberá conducirlas.

Producir, agregar valor, innovar, formar y cooperar. Esa parece ser la ecuación con la que AFA decidió entrar en su próxima etapa.

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