
La Legislatura de Córdoba declaró de interés la creación de la Universidad Cooperativa y Mutual Argentina (UCMA), un proyecto educativo gestado desde el cooperativismo y el mutualismo del noroeste provincial que apunta a transformar el mapa universitario desde sus márgenes, con una propuesta formativa anclada en el territorio, en el trabajo y en la vida comunitaria.
El proyecto fue aprobado por unanimidad este miércoles 30 abril de 2025, en una sesión donde se destacó no sólo la dimensión académica de la iniciativa, sino su carácter estratégico como herramienta de desarrollo productivo, inclusión social y fortalecimiento del federalismo educativo. La propuesta fue presentada por el legislador Miguel Siciliano y cuenta con el respaldo de más de 3.000 actores de la economía solidaria de Argentina.
La UCMA nace de una articulación inédita entre cooperativas, mutuales y organizaciones del interior cordobés, especialmente del Arco Noroeste, que abarca departamentos históricamente postergados como San Javier, Cruz del Eje, Pocho o Ischilín. Allí donde las distancias, las asimetrías y la falta de oferta académica han sido norma, se construye hoy un proyecto universitario que no replica modelos importados sino que se formula desde las propias necesidades del territorio.
El acto legislativo contó con la presencia del Prof. José Fernández, presidente de la Cooperativa CEMDO y de la Fundación Pedagógica Cooperativa y Mutualista Suramericana —impulsora del proyecto—, junto a miembros de esa entidad y al secretario académico Mgter. Nahum Mirad. Su presencia en el recinto no fue simbólica: fue testimonio de un proceso colectivo que eligió el camino institucional para dar forma a un sueño largamente madurado.
“Este es un claro ejemplo de economía social y solidaria que nace en el interior profundo de nuestra provincia”, afirmó el legislador Matías Chamorro. Y añadió: “No se trata sólo de más oferta académica. Se trata de una universidad con cuatro pilares centrales: producción y servicios, administración, gestión ambiental y formación cooperativa y mutual”. Por su parte, Siciliano subrayó: “Es un modelo que articula educación con trabajo, y que gracias al cooperativismo, hace que Córdoba siga creciendo”.
El modelo de la UCMA propone una universidad de carácter privado pero con una orientación pública en su sentido más profundo: pensada para formar personas comprometidas con sus comunidades, vinculada estrechamente con el entramado productivo y capaz de generar conocimiento útil para resolver los problemas reales del territorio. Funcionará como un sistema en red, con aulas, centros de investigación, laboratorios y campos de práctica distribuidos en distintas regiones del país.
La propuesta ya fue presentada ante la Dirección Nacional de Gestión Universitaria y se encuentra en evaluación por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU). Se prevé que comience sus actividades en 2026, con sede central en la región noroeste cordobesa y con proyección nacional a través de futuras sedes regionales.
Lo que se celebra hoy, sin embargo, va más allá de los trámites formales. Es la validación política de una idea que lleva años gestándose en silencio, en el diálogo entre actores sociales, en el trabajo sostenido de las cooperativas, en la voluntad de miles de personas que creen que el conocimiento no debe concentrarse en las grandes urbes ni responder exclusivamente a lógicas de mercado.
En un país donde gran parte de la juventud del interior se ve obligada a migrar para estudiar, y donde la desconexión entre universidad y producción es todavía un problema estructural, la UCMA se ofrece como una alternativa integral: una universidad que forma en lo técnico y en lo humano, que piensa desde el interior y para el interior, que prioriza el arraigo, la sostenibilidad y el trabajo digno.
Como toda verdadera innovación social, esta universidad no nació desde arriba ni fue diseñada en un escritorio lejano. Nació del nosotros. Y ese gesto, en sí mismo, tiene un valor pedagógico ineludible.
El desafío, ahora, es que ese impulso fundacional se mantenga vivo en cada etapa del proyecto. Que la universidad no pierda su raíz ni su horizonte. Que el cooperativismo que la originó siga siendo su modo de construir vínculos, de producir conocimiento y de transformar realidades.
La historia de la UCMA recién comienza. Pero lo que ya está claro es que su origen no fue casual ni improvisado. Fue la consecuencia directa de una región que, en lugar de resignarse a la exclusión, eligió organizarse, pensar colectivamente y construir con lo que tiene a mano: comunidad, trabajo, inteligencia y esperanza.