
El 23 de octubre de 2024 quedará inscripto como un día bisagra en la historia educativa del país. En un Teatro Español colmado de estudiantes, autoridades, dirigentes sociales y referentes del movimiento cooperativo y mutualista, se firmó en Villa Dolores el acta constitutiva de la Universidad Cooperativa y Mutual Argentina (UCMA), una institución nacida desde el interior profundo para proyectarse con fuerza transformadora hacia todo el territorio nacional.
El acto no fue apenas protocolar. Fue la expresión viva de un proceso colectivo, largamente madurado, que encuentra en esta universidad su forma institucional. La UCMA no es una ocurrencia súbita ni una respuesta burocrática: es la concreción de una voluntad compartida por cooperativas, mutuales y comunidades que, desde el noroeste cordobés, decidieron organizarse para revertir décadas de postergación en el acceso a la educación superior.
Presidieron el acto el Prof. José Fernández, titular del Consejo de Administración de la Cooperativa CEMDO y presidente de la flamante Fundación Educativa Cooperativa Mutual Argentina; y el Lic. Nahum Mirad, quien fue presentado como el primer rector de la institución. “Desde el noroeste de Córdoba decimos al país que esta universidad debe ser para todos”, expresó Fernández, conmovido, en un discurso que articuló identidad regional con vocación nacional. “No hay realización personal sin realización comunitaria. Tampoco hay provincias sostenibles sin un país integrado, solidario y con sueños”, afirmó. Su mensaje fue ovacionado.
La jornada contó con presencias institucionales de alto nivel. Entre ellas, la del Dr. Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional y de COOPERAR; y la del Lic. Alejandro Russo, presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades y vicepresidente de la Asociación Internacional de la Mutualidad. Junto a ellos, participaron funcionarios provinciales, intendentes, jefes comunales, legisladores, concejales, referentes académicos y un nutrido grupo de jóvenes que dieron al evento un aire de celebración esperanzada.
El legislador Matías Chamorro, autor de la declaración de interés legislativo recientemente aprobada en la Unicameral, entregó la copia formal del respaldo institucional, destacando que “la UCMA es un proyecto estratégico para el desarrollo productivo, educativo y territorial de Córdoba”.
La firma del acta constitutiva representa algo más que el inicio formal de una universidad: marca el nacimiento de una nueva forma de concebir la educación superior. Una universidad pensada no desde las capitales, sino desde las regiones; no desde la competencia, sino desde la cooperación; no como enclave cerrado, sino como red viva, dispuesta a articular capacidades, saberes, instituciones y personas.
¿De qué se trata?

La UCMA funcionará como un sistema universitario distribuido, con aulas, laboratorios, centros de investigación y campos de práctica desplegados en distintos puntos del país. Su sede central estará en Villa Dolores, pero su mirada será decididamente nacional. La región noroeste cordobesa será el primer territorio de implementación, con fuerte presencia en departamentos como San Javier, Cruz del Eje, Pocho, Minas, Punilla o Tulumba, donde habita más de medio millón de personas.
Su modelo de gestión estará encabezado por un Consejo de Administración con preeminencia de entidades cooperativas y mutuales, acompañado por un Consejo Académico y un Consejo Económico y Social. Se trata de una estructura pensada para garantizar no solo eficacia institucional, sino coherencia con los valores que inspiran su creación: participación, reciprocidad, arraigo, justicia territorial y educación como bien común.
Los principios rectores de la UCMA —inclusión, accesibilidad, compromiso con el desarrollo local— se reflejan también en su propuesta académica. En una primera etapa, ofrecerá formación en cuatro grandes áreas: producción y servicios, administración, gestión ambiental, y economía social (cooperativismo y mutualismo). A eso se sumarán programas de investigación aplicada, formación continua y vinculación con actores territoriales. La modalidad será híbrida, combinando aulas físicas ya existentes con recursos tecnológicos y pedagógicos de última generación.
“La UCMA es una herramienta concreta para fortalecer la identidad, el empleo, la innovación productiva y el arraigo de las juventudes en el interior”, sostuvo Nahum Mirad. “Queremos convertir las capacidades ya instaladas en las comunidades —aulas, museos, conectividad, espacios productivos— en un verdadero corredor educativo y de desarrollo humano”, añadió, en un discurso donde se conjugaron estrategia institucional y sensibilidad social.
El proyecto cuenta con el respaldo de cooperativas y mutuales de todo el país y contempla, en etapas sucesivas, la apertura de nuevas sedes en otras provincias, como La Pampa y Santa Fe. En ese sentido, su carácter innovador no reside solo en lo educativo, sino también en lo organizativo: se trata de una universidad cuyo diseño responde a una lógica colaborativa, federal y multisectorial.
Más que una nueva institución, la UCMA se propone como un nuevo paradigma. Una universidad nacida de la experiencia de millones de personas que, a través de sus cooperativas y mutuales, han demostrado que se puede producir, cuidar, educar y crecer sin depender del extractivismo ni de la lógica de la exclusión.
Desde Villa Dolores, Córdoba le ofrece al país —y al mundo— una universidad distinta. No una universidad de élite, sino una universidad de comunidad. Y si educar es, como decía Paulo Freire, un acto de amor y de valentía, el 23 de octubre fue una afirmación de ambos: amor por el territorio y valentía para construir desde sus márgenes una propuesta capaz de cambiar el centro.